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27 JUN 2022

Reutilizar ropa o cómo ser sostenible sin dejar de llevar lo que quieras

por Cristina Vila
Tejidos naturales, ecológicos y sostenibles. En ello solemos pensar siempre cuando se nos habla de sostenibilidad. Sin embargo, aunque esto sea fundamental para el planeta, muchas veces nos olvidamos de la que es probablemente la forma de sostenibilidad más sencilla: el reutilizar. En los últimos años han surgido plataformas como Ecodicta, Upcyclick y OURS, que ponen en valor el reutilizar ropa como la forma más fácil de llevar a cabo un consumo sostenible.

Ecodicta surgió con el objetivo de promover un armario más consciente, mediante la creación de un sistema de suscripción de alquiler de prendas. Pagando una cuota mensual, el cliente recibe packs de varias prendas que podrá disfrutar durante un período de tiempo determinado antes de devolverlas. “Queríamos crear una empresa alineada con nuestros valores y ofrecer una alternativa de consumo que ayudara a alargar la vida útil de las prendas y reducir el impacto negativo de la industria de la moda en el planeta”, afirman.

De forma similar, Upcyclick nació de la mano de Mariola Marcet, quien buscaba crear un proyecto sostenible no solo con el medio ambiente, sino también económicamente. La plataforma busca dar una nueva vida a las prendas de forma colaborativa a través de la customización, conectando a los Fashion Makers, quienes alteran la prenda, y a los Fashion Lovers que buscan dar una segunda vida a ropa que ya no usan. “Queremos facilitar las transformaciones a la gente que no se siente capaz de hacerlas o que no tiene tiempo, y a la vez poner en valor un oficio que se ha degradado por el bajo coste de las prendas de fast fashion” declara Marcet.

Por otro lado, la idea de crear OURS, una plataforma de alquiler de prendas entre usuarias, surgió de una conversación casual entre Vanessa Alves y su pareja: “llevaba años dándole vueltas a crear una marca y en aquella conversación pensé que tenía tanta ropa que podría alquilarla. Investigué un poco y descubrí que este tipo de negocio ya existía en Estados Unidos y que estaba llegando al norte de Europa. Me di cuenta de que quería aportar algo positivo a la industria, creando un armario compartido y siguiendo una economía colaborativa”.

El ritmo desenfrenado que marca el sector de la moda, los períodos de rebajas, la presión por seguir los códigos de vestimenta adecuados a cada ocasión y el cambio constante de tendencias no ha hecho más que instaurar la ansiedad por comprar en una sociedad deseosa de estar siempre al día de las novedades del sector. Sin embargo, los datos concluyen que la mujer española solo usa de media el 30% de las prendas que cuelgan en su armario. Es uno de los datos que denuncian estas tres empresas para poner en valor la necesidad de un cambio en la mentalidad del consumidor.

A pesar de ello, no quieren privar a la mujer de esa sensación especial que tiene estrenar una prenda: “El alquiler existe para suplir una necesidad momentánea, ese deseo de ponerte algo especial pero que sabes que solo usarás una o dos veces. Tienes derecho a tener esos momentos, a ponerte algo diferente.

La sostenibilidad también tiene que dar alguna libertad a la mujer para que esta se sienta cómoda y quiera formar parte de este cambio”, declara Alves, quien cree que el equilibrio se encontraría en tener prendas básicas de buena calidad en el armario, y alquilar aquellas que suplan necesidades puntuales. Desde Ecodicta coinciden en que, por ello, el alquiler es la alternativa idónea al fast fashion.

En Upcyclick trabajan con marcas como C&A, a través de iniciativas que implican que en algunas de sus tiendas se instalen áreas custom donde el cliente pueda llevar sus prendas para que sean customizadas, además de workshops online para sus trabajadores. Para otras marcas como Bruna, la colaboración ha pasado por hacer el upcycling de prendas que tenían en stock, creando una colección completamente nueva. Pero quizás su colaboración más interesante ha sido con Ecodicta, la llamada Fashion Never Trash, creando una colección cápsula con prendas con desperfectos de Ecodicta que podían volver a ser alquiladas por sus socias. El objetivo principal de esta colaboración consiste en reforzar la concienciación de las consumidoras: “Las clientas de Ecodicta pueden usar el servicio de Upcyclick para dar una vuelta a su armario customizando prendas: Ecodicta recoge la ropa en su box mensual, Upcyclick les da una nueva vida y volverán a las clientas en su próxima caja mensual, reduciendo así la huella ecológica de los transportes que tiene el comprar una pieza nueva, además de haber conseguido darle vida a una prenda que iba al vertedero”.

Para Ecodicta es muy importante el qué ocurre con la ropa una vez que se desgasta y no puede seguir formando parte del armario circular. “Estas prendas pasan a nuestra sección de segunda mano para que, a un precio rebajado, otras chicas puedan seguir disfrutando de ellas. Para cerrar el ciclo de aquellas prendas que ya no se pueden vender o transformar, también colaboramos con Menos Trash para reciclar el textil”. 

Desde estas empresas afirman que la concienciación acerca de la sostenibilidad ha aumentado, pero que el camino por delante aún es largo. Marcet piensa que, desgraciadamente, la concienciación no siempre se traduce en un consumo sostenible: “El consumidor está confundido porque hay mucho greenwashing por parte de las grandes cadenas de fast fashion que dicen usar materiales sostenibles, pero la sostenibilidad va mucho más allá de eso. Hay que reducir la cantidad de prendas que se fabrican, proteger la dignidad y calidad de vida de los trabajadores y tener en cuenta dónde se fabrican las prendas por la huella de CO2 que dejan”. Desde OURS, Vanessa Alves mira al futuro con optimismo. “El consumidor se acostumbrará al alquiler de ropa. Solo hay que fijarse en Airbnb o en Uber. Al principio todos pensábamos que sería raro alquilar nuestra casa o coche o irnos a los de un desconocido, y ahora está totalmente normalizado. La economía colaborativa es el futuro”, afirma.

“Hay mucho greenwashing por parte de las grandes cadenas de fast fashion. Hay que reducir la cantidad de prendas que se fabrican, proteger la dignidad y calidad de vida de los trabajadores y tener en cuenta dónde se fabrican las prendas por la huella de CO2 que dejan”. Mariola Marcet CEO y fundadora de Upcyclick

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Y es que estas empresas demuestran cada día que es cierto aquello que dicen de que la prenda más sostenible es la que ya existe, que otro modelo de consumo es posible, pero que no necesitamos privarnos del placer que nos da llevar una prenda nueva.

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