/ MODA

22 ABR 2022

CAMINAR HACIA LA SOSTENIBILIDAD: EL I+D EN CALZADO

por  Cristina Vila 
Caminar hacia la sostenibilidad: el I+D en calzado
No supone ya ningún tipo de sorpresa que la moda sea la segunda industria más contaminante del mundo. La producción de ropa y calzado provoca entre el 8 y el 10% de los gases de efecto invernadero, y la moda es la causante del 20% de aguas residuales a nivel mundial. Sin embargo, parece que la concienciación en cuanto a sostenibilidad está aumentando, y es precisamente el sector del calzado uno de los pioneros en I+D en esta industria, buscando instaurar procesos de fabricación más eficientes y benévolos con el medio ambiente.

Inma Peñate, consultora y formadora de moda sostenible especializada en calzado y autora del libro Calzado sostenible: guía práctica para profesionales que quieren cambiar el mundo de la moda, afirma que, desde hace unos años, estamos siendo testigos de cómo la mayoría de empresas comienzan a interesarse por estos temas. Procesos como el tratamiento de la piel para la fabricación de zapatos precisan de miles de litros de agua y de una gran cantidad de químicos que no solo deterioran la salud de los trabajadores, sino que, además, al contaminar esa agua y devolverla sin filtrar al circuito, acaban introduciéndose en la cadena alimentaria. Por ello, gran parte del I+D en calzado se centra en la búsqueda de nuevos materiales: “A nivel de componentes se están haciendo muchos avances. En España se están desarrollando nuevos elementos más sostenibles y, aunque aún queda muchísimo por hacer, las empresas están tomando conciencia de que la sostenibilidad es el único camino”.

Sin embargo, una de las dificultades del calzado en lo que se refiere a sostenibilidad es lo poco que tendemos a alargar su vida. En el caso de la ropa, estamos más acostumbrados a la compra-venta de segunda mano, pero esta es una práctica a la que aún nos resistimos a la hora de hablar de zapatos. De la misma forma, su reintroducción a la cadena de producción también resulta bastante complicada: “Un simple zapato puede estar formado hasta por 65 compuestos diferentes y, a veces, por la forma en la que está fabricado, es difícil separar estos materiales. Se dificulta, por tanto, el reciclaje y su reutilización” declara Peñate.

Es por ello por lo que muchos expertos coinciden en que el I+D en calzado debe pasar no solo por buscar y elegir mejores materiales, sino por el ecodiseño. Una práctica dirigida a mejorar el impacto medioambiental de los productos en todas las etapas de su vida útil y una vez que esta haya terminado.

Y es que el 80% del impacto medioambiental de una prenda se podría reducir a partir de su diseño: “Consiste en: primero, diseñar un zapato que dure bastante y que después de su vida útil sea fácilmente reciclado o reutilizado; además de dar vías de manera real y efectiva para ello”. Estas técnicas de ecodiseño incluirían, entre otras, reducir al máximo el número de componentes del zapato, establecer procesos de producción que no generen altos niveles de contaminación o crear estructuras en el zapato que permitan un desmontaje sencillo.

Al frente del I+D en calzado se encuentran asociaciones como INESCOP, un centro tecnológico de calzado situado en Elda (Alicante), que busca promover la innovación en este sector para que llegue a ser lo más sostenible posible, con proyectos relacionados con la búsqueda de nuevos materiales a partir de residuos industriales, el estudio de la compostabilidad de ciertos componentes e incluso la creación de una herramienta online que permite a las empresas del sector conocer su desempeño medioambiental. Un instrumento que resulta de gran utilidad, teniendo en cuenta que, como afirma Peñate, lo primero que debe hacer una empresa a la hora de acercarse a la sostenibilidad es realizar un análisis profundo de su cadena de valor, para así establecer sus puntos de mejora y definir una estrategia y objetivos, tanto a corto como a largo plazo. 

La implementación de un modelo de negocio más sostenible resulta especialmente complicado para las grandes marcas; por lo que el mayor peso de esta adaptación lo están llevando las start ups, las cuales, al partir de cero, realizan un esfuerzo inicial y crean modelos de negocios que son sostenibles y eficientes desde el principio. Sin embargo, aunque algunas más que otras, incluso las grandes marcas caminan en dirección a esta sostenibilidad que, como declara Peñate, “ya no es una tendencia, sino una obligación”.

COMPARTIR EN 

Compartir en linkedin
Compartir en facebook
Compartir en twitter